La gran transformación: debate capítulo 5       

Junto con acciones del sector que potencien la oferta digital legal para facilitar al máximo la compra, ¿qué mecanismos se pueden arbitrar para desincentivar el recurso a la oferta ilegal?

“¿Cómo afrontar estos y otros desafíos teniendo en cuenta, además, que digital significa por defecto y, en gran medida, global, y que a pesar de los esfuerzos para una armonización mundial o regional (Unión Europa), las regulaciones legales de los derechos de autor son nacionales?”1

Esta es la gran pregunta que se lanza en los últimos párrafos del capítulo cinco deLa gran transformación y a ella nos remitimos para contestar.

En un mundo en el que el libre mercado compite con las leyes para la fijación del precio del libro, hemos de adecuar un sistema que haga accesible la cultura y el saber a todas las personas. Partiendo de la base de la educación como derecho fundamental, hemos de cambiar las leyes acerca de la oferta digital. Para no transmitir una imagen de círculo vicioso con respecto a los procesos que provocan esta situación, haremos un análisis bastante sintético de los factores que provocan la libre circulación digital. En primer lugar, cabe aclarar que el concepto de “ilegal” no tiene por qué significar “no ético”, ya que según los derechos fundamentales, el ser humano tiene derecho a una educación y esta tesitura en que vivimos, no propicia este derecho. En este punto, no es menester hacer distinciones entre “educación” y “cultura” pues en esta noción, van de la mano.

Como bien plantea la cuestión final del capítulo cinco, “digital” significa que forma parte de la red y cualquier persona puede acceder al contenido. Si bien hay muchos procesos por los cuales una obra pasa a ser digital, nos detendremos levemente en los casos más generales.

El primer caso, refiere a la traslación directa de una obra o edición concreta a la red mediante la digitalización y puesta en descarga libre (que no siempre gratuita). En el caso de que sea gratuita, los creadores de la edición mencionada no reciben ni un céntimo por su trabajo, por tanto, pierden su tiempo y parte de su inversión. En el caso de que se compre su descarga, otra  plataforma ajena al trabajo de los editores se lucra a costa de su trabajo y esa es una situación todavía menos deseable para los afectados.

El segundo caso, implica la traducción libre o no regulada de cierta obra y que, tras su edición, pasa a formar parte de la red. En este apartado, también pueden figurar las ediciones libres de otras obras. En este caso, la  persona editora debe decidir si poner en valor su trabajo o no. Normalente, se trata de ediciones no anotadas, mucho menos filológicas y con errores de edición, maquetación, lingüísticos y de contenido o falta de él.

En el primer caso, el sistema capitalista en el que vivimos afecta tanto a los editores por cobrar simplemente un diez por ciento de su trabajo como a las empresas edioriales. Este es uno de los casos en que una disposición es legal pero no ética. No nos preocupamos tanto por el hecho de que las empresas editoriales pierdan dinero por este fenómeno, ya que se lucran del trabajo de sus editores y los beneficios deberían repartirse de manera más igualitaria. En este sistema, no cabe más solución que los autores luchen por sus derechos de producción. En cambio, en una sociedad más igualitaria, a la cual también se puede llegar a través de reformas, si no se cambia de sistema económico, sería el Estado el que se ocupase de la íntegra gestión cultural y su entera accesibilidad. Igualmente, debe preocuparse de que todas las personas tengan disponibilidad de toda obra cultural y educativa. Debería ser el Ministerio de Educación el que se ocupase de decidir los contenidos que se financiarían en connivencia con una ley de Educación que se adecuase a estos fines y fuese igualitaria para todo el Estado. Con igualitaria no se refiere a “uniforme” o en oposición a la diversidad, sino igual de accesible a toda la población. En el aspecto cultural, debería fijarse un precio considerablemente reducido de todos los libros. Esta reforma introduciría que empresas editoriales y los autores se repartirían las ganancias a partes iguales. Los beneficios de las empresas disminuirían, no así, los de los autores. En los casos de libros educativos, el Estado sería quien pagase a los editores por su trabajo y quien se ocupase de su distribución gratuita y accesible a todas las personas. En el caso de los libros culturales, un tribunal decidiría también qué libros financiar haciendo así accesible parte de la cultura. Este sistema no interferiría con las ediciones libres que, realmente, no significan  un problema, salvo en caso de que el autor del libro traducido estuviese vivo. Si han pasado setenta años de su publicación, solo se reconocen los derechos morales de la obra y no hay lucro posible. En el caso de que el autor estuviera vivo, sería el Estado quien financiase su traducción y quien pagase los derechos. El autor decidiría en ese caso dónde quiere que se publique su obra.

 Las ediciones no reguladas, en la actualidad, plantean un problema con respecto a su calidad y la utilización descuidada de los usuarios, pero esto forma parte del criterio propio. En el caso de las ediciones digitales, se presenta una doble autoría, por un lado, el autor del contenido y por el otro, el editor-maquetador. Los beneficios, en caso de que la gestión corriese a cargo de una editorial se repartirían a partes proporcionales. En el caso de un libro educativo, el Estado financiaría a su maquetador como un autor más. De esta manera, se reduciría casi en su totalidad la digitalización descontrolada de libros y su distribución. Esto impediría que empresas ajenas a la edición se lucrasen. La población no tendría necesidad de recurrir a estas tretas pues sus necesidades estarían cubiertas casi en su totalidad. La disminución del precio de los libros propiciaría que no hubiese necesidad de digitalizar ediciones de manera ilegal y la casi total desaparición de ediciones no reguladas. Es más, sí se regularía si  se distribuye alguna edición limitada con un número reducido de ejemplares en un ámbito más personal.

Estas medidas vendrían acompañadas de la reducción e incluso, eliminación del IVA cultural.

  1. Laboratorio de ideas sobre el libro, La gran transformación. Panorama del sector del libro 2012-2015, (2012),Madrid.

DEBATE: ¿EL MUNDO DEL LIBRO DEBE RENUNCIAR A SU COMPROMISO SOCIAL?

El libro, en su esencia tiene una función social y no puede desligarse de ella. Este formato nació para preservar y transmitir la memoria de las personas. De esta manera, también pasó a hacer lo propio con el saber. Este saber, también tiene ideología por defecto, fruto de su misma esencia, producto de la mente de personas que quisieron comunicar su pensamiento primigeniamente a su comunidad o al mundo.

Por otra parte, el compromiso social, que nunca debemos dejar que muera, representa parte de las  reflexiones de esta sociedad centrado en que esta mejore o se conduzca de diferente manera. El compromiso social debe tener todos los canales de difusión posibles. Antes de llegar a los medios de comunicación, incluso, antes de llegar a una recolección de propuestas de mejora política, el compromiso social ha tenido su base en los textos y teoría de pensadores e intelectuales.

Si reparamos en la figura del intelectual, según Angel Luis Alfaro, “es el que se dedica al estudio y la reflexión crítica sobre la realidad, y comunica sus ideas con la pretensión de influir en ella, alcanzando cierto estatus de autoridad ante la opinión pública. Proveniente del mundo de la cultura, como creador o mediador, interviene en el mundo de la política al defender propuestas o denunciar injusticias concretas, además de producir o extender ideologías y defender unos u otros valores”3. Los artistas, también han hecho acopio de textos de producción humanista y han hecho de ellos la base ideológica de muchas obras. Así, hay autores que no entienden la obra sin trasfondo ideológico y social. Esto se ve muy claramente en la obra de la Generación del 27, en la poesía española.

“Se inicia en la poesía española un proceso de rehumanización que se irá intensificando a lo largo de la década de los años treinta. La expresión abierta de unos problemas íntimos y una tendencia a alejarse de los postulados del purismo y a prestar mayor atención al mundo contemporáneo serán las notas dominantes de la producción de la mayor parte de ellos”.  1

En El nuevo romanticismo (1930), José Díaz Fernández ya diagnosticaba con precisión esto:

“Los literatos neo-clasicistas se han quedado en literatos a secas. La verdadera vanguardia será aquella que ajuste sus formas de expresión a las nuevas inquietudes del pensamiento.”2(…)

“En 1931, con la llegada de la República, al compás de la progresiva politización del país, se desarrolla la literatura de compromiso.

El clima neorromántico y el compromiso social, por el cual, el escritor se siente arraigado a una realidad colectiva, afectaron de forma desigual pero certera a los autores de la Generación del 27.

Se observa una progresiva actitud crítica frente a la realidad española.  En este sentido, el caso extremo lo constituye Rafael Alberti. El poeta, en 1931, ingresa en el Partido Comunista, reniega de su producción anterior y decide contribuir con su pluma a la revolución Social. <<Antes, mi poesía estaba al servicio de unos pocos. Hoy no. Lo que me impulsa a ello es la misma razón que mueve a los obreros y a los campesinos, o sea, una razón revolucionaria>>” 4.Así, “en otros ámbitos como el cine, vinculado a esta generación, Luis Buñuel rueda Las Hurdes, tierra sin pan (1932)”4. (…)”Durante la posguerra, la obra de los poetas de la Generación del 27 fue tergiversada y deformada y sus obras, silenciadas o prohibidas”4.

Muchas veces, olvidamos que el mundo del compromiso va ligado al de la educación y esta sin lecturas no se  puede llevar a cabo. A través del análisis de la realidad, se alcanza la reflexión y esta es necesaria para formar a la sociedad. Durante estos últimos años vivimos en una permanente crisis de la educación. Es por esto que en este sector se recorta también en contenidos humanísticos, ese saber que se transmite a aquellos con afán de aprender. Se falla en la cuestión cultural en pro de conocimientos “que sirvan para el día de mañana”. No forman como personas o seres humanos, sino como seres útiles para trabajar en un futuro. Parece que sea lo único que les interese. Pues bien, la educación es otra cosa. La educación es despertar la mente de las personas y convencerlas de que no hay límites para su saber, o al menos, este no está regulado por exámenes ni títulos. Al eliminar estos contenidos humanísticos, se recorta también en compromiso social. Esto es producto de un capitalismo que quiere acabar con la ideología5. Quieren evitar que la población piense por sí misma y por esto eliminan la intelectualidad. Es por esto que aspectos como la política están tan denostados hoy en día.  Si eliminan o fraccionan la historia y la tratan como una materia más, conseguirán distanciar a las personas, hasta hacerlas creer que su país no tiene memoria y que los acontecimientos que en los libros se cuentan, será como si nunca hubieran sucedido. El compromiso social se relega de los libros, aunque, afortunadamente, existen otros canales de difusión. Del medio audiovisual pasamos a Internet, que llega a la mayor parte de la población. No solo se cuenta con bibliotecas virtuales, sino con vídeos, documentales y una infinidad de contenidos. Ese contenido también estará sometido a la censura de la sobreinformación. Pero depende del criterio de cada persona discernir la calidad de aquello que le interesa. Por suerte, la desaparición del compromiso social no va ligada a la del libro, es por esto que, aunque desaparezca del libro o el libro mismo, seguirá existiendo compromiso social. Pues es la naturaleza misma del ser humano implicarse en todo aquello que concierne a su área de influencia y la de su comunidad.

  1. Ramoneda, Arturo. Antología poética de la Generación del 27(2011), Castalia Didáctica, Madrid
  2. Díaz Fernández, José. Prólogo de Acero de Madrid, 1938.
  3. Alfaro, Angel Luis en Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Intelectual
  4. Ramoneda, Arturo. Antología poética de la Generación del 27(2011), Castalia Didáctica, Madrid
  5. Kohan, Néstor y Brito, Pier, Marxismo para principiantes,2005, Era Naciente, Buenos Aires

DE TODO TIENE QUE HABER EN EL MUNDO: RESEÑA NOCILLA DREAM

Nocilla Dream es un conjunto de  ciento trece extractos publicados en 2006 por Agustín Fernández Mallo. Perteneciente al ciclo ‘Nocilla Project’, compuesto también por Nocilla Experience y Nocilla Lab, y publicados todos en Candaya.

Los extractos se pueden clasificar en historias fragmentadas, algunas conducidas mediante un leve hilo argumental y fragmentos que nada tienen que ver con la literatura y ensartados entre relato y relato. Las postales que se nos revelan son decadentes, historias de gente triste. No lo suficiente para ser miserables, pero tristes por ser más que anodinas. En ocasiones se pretenden acercar tímidamente a un realismo sucio bukowskiano, pero ni aún así llegan.  Se trata de historias planas de gente sin esperanza, de actitudes pueriles e ingenuas que no llegan a rescatar la esperanza de una mínima bondad en el ser humano ni ninguna verdad ontológica del mundo visto en la perspectiva personal. Son un catálogo de pequeños fragmentos de nimiedad humana como un escultor de goma de mascar o una prostituta que espera que su amante vuelva, un recolector de fotos encontradas sin más ocupación aparente. En cuanto a los textos, algunos son científicos, otros son textos epistemológicos que tratan de suplir la falta de consistencia o justificación de los relatos.

Otro de los conflictos que plantea es su esencia como texto o su adscripción genérica. Se publica como una novela, pero no es una novela al uso. Muchos críticos se plantean su condición de texto literario por tratarse de una recopilación de textos azarosa. En este sentido no es original, pues otros autores hicieron uso de la máxima “en la novela todo cabe”.  La referencia más próxima que recuerdo es La noche de Tlatelolco, de Elena Poniatowska, superándola tanto en fines como en calidad de los materiales escogidos. Pues realmente, aquellos no son textos escogidos al azar o sin lógica aparente. Su condición de hipertexto o intextextual la convierte en una novela más dinámica, rompiendo el estatismo de la sucesión de relatos, aunque esta impresión rupturista es muy fugaz. Su función enriquecedora de nutrirse mediante otros textos no se llega a cumplir del todo debido a que se acaban fundiendo en el devenir de la novela como otros texto gris que forma parte de la misma colección, totalmente desprovisto de alma. Hay críticos que insisten por ello en que no hay mucho que entender en las páginas de Nocilla Dream, sino que se trata de un muestrario de una parte de la vida de ciertas personas. Una parte transitoria y albergada en lo que se ha venido a llamar los “lugares deshumanizados” o los “no lugares”. Se trata de lugares de paso como burdeles de carretera, gasolineras o incluso lugares inexistentes, como el amparo de las micronaciones, en este caso no reconocidas gubernamentalmente o albergadas en el espacio cibernético.

Agustín Fernández Mallo (A Coruña, 1967) es físico y ha trabajado durante 20 años en centros hospitalarios. Pese a su formación en el terreno científico se ha atrevido a inmiscuirse en el mundo de las letras escribiendo desde novela a poemarios como Postpoesía: hacia un nuevo paradigma, finalista del premio Anagrama 2009 o Carne de Píxel, finalista del premio de poesía de Burgos en 2008. Nocilla Experience es la novela que lo encumbró a la fama y recibió numerosos premios. Ha sido nombrada mejor novela del año por Quimera y La 2. Escogida también entre las diez mejores por El Cultural en 2006. Una de sus secuelas, Nocilla Lab también fue premiada como la tercera novela en español más importante de la década por el suplemento Babelia.

BIBLIOGRAFÍA

http://salonkritik.net/08-09/2009/06/_postpoesia_hacia_un_nuevo_par.php

http://sermarfablog.wordpress.com/category/uncategorized/

http://ellamentodeportnoy.blogspot.com.es/2007/06/nocilla-dream-de-agustn-fernndez-mallo.html
Reseña Babelia

http://elpais.com/diario/2009/10/24/babelia/1256343142_850215.html

Instrucciones para leer Nocilla dream

http://www.diariosur.es/prensa/20070202/cultura/instrucciones-para-leer-nocilla_20070202.html

RESEÑA ELOGIO DEL TEXTO DIGITAL DE JOSÉ MANUEL LUCÍA MEJÍAS

 

El eje vertebrador del libro de José Manuel Lucía Megías es el libro electrónico o más específicamente, el lector electrónico. Y aquí nos damos cuenta del desplazamiento conceptual que se ha dado en lo que al objeto se refiere. El libro electrónico representa tanto el continente como el contenido del cual disfrutamos todas sus ventajas hoy en día.

En la primera parte del libro, el autor hace todo un detallado recorrido por la historia de la manifestación escrita. Desde la historia de la escritura, deteniéndose en la evolución de los distintos alfabetos y modos de representación. Hace, también, un ejercicio de antropología al resaltar las utilidades de la lectoescritura desde sus primeras manifestaciones. Resalta que la escritura se dio primero en manifestaciones místicas y científicas y luego pasó a sus utilidades de negociación mercantil. Justo en el primer capítulo, Lucía hace referencia al estricto tratamiento del libro como producto vendible y objeto de los mercados, pues esa es la perspectiva editorial, asentada desde la invención y evolución de la imprenta.

Tras la escritura, pasamos a la historia del soporte de lectura, desde tablillas funerarias y arcillas, que han conseguido conservar cantares de gesta hasta el invento del papiro egipcio. Después de la lectura en rollos y continua, pasamos a la fraccionada en códices, donde es necesario pasar las páginas para continuar con la lectura. Este formato de lectura es la antecesora del libro y supuso una total revolución en la manera de entender los textos y procesar la información. Es en esta última incursión de la historia en la que se apoya Lucía Megías para reforzar su idea del cambio constante (y las formas de lectura y escritura no son una excepción).

En esta época nos hallamos ante la revolución del texto digital y no hemos de tenerle miedo, pues hemos estado cambiando de hábitos durante toda la historia y este es solo un tramo más. La particularidad de este cambio reside en el carácter global que adquiere. Así, este cambio se ha dado gracias a la era electrónica en la que vivimos y la tecnología e internet juegan un papel muy importante en ello. Hace referencia a que la imprenta, en este mundo digital, se utilizará de forma cada vez más aislada y esta es fuente de temor para la industria editorial. A esto, el autor rebate que las editoriales se repondrán de este cambio en la manera de consumir. Lucía refiere, para explicar el cambio de mentalidad a nuestra condición forzosa de inmigrantes digitales. Las personas nacidas antes del cambio de milenio somos inmigrantes digitales por haber nacido en  un mundo aún  analógico. Progresivamente, la revolución tecnológica ha entrado en nuestras vidas y ahora, al ver que nuestros formatos tradicionales se superan, nos vemos abrumados por esta revolución. Es por ello normal que el cambio de formato lector nos provoque, al principio, rechazo. Al fin y al cabo, a los consumidores de lectura habitual, en cualquiera de sus formatos, les fascina la infinitud de posibilidades de aplicación de esta nueva era electrónica, y no hablamos solo de libros. Hoy en día, las posibilidades digitales de muchos medios tales como blogs, diarios digitales, magacines y portales de difusión, bibliotecas, etc son muy socorridas. Su acceso va ligado al uso diario de Internet. Es por esto, que en los capítulos tercero y cuarto  relata la historia de la tecnología y del ciberespacio.

El capítulo tercero comienza situándonos al final de la guerra mundial, cuando el cambio de paradigma de los inventos apuesta por aquellos que resultan un apoyo a las tareas que requieran de la mente del hombre. Se trata de inventos destinados a incrementar el poder asociativo de la mente humana y al procesamiento y almacenado de datos. Si nos remitimos a las utilidades de la memoria, observaremos que la humana no es efímera, pero tampoco eterna. Toda aquella información que no se utilice con regularidad es eliminada de nuestro almacenamiento cerebral. Es por esto que se comenzaron a explorar las capacidades de ordenadores, etc. Haciendo referencia a Vanevar Bush, cita su Memex, un aparato que almacena y reproduce textos con gran capacidad. En esto inspirados seguramente, los inventores de Internet ingeniaron un sistema que interconectara todos los ordenadores y donde hubiese portales enteros con páginas llenas de contenido producido por el hombre.

En el quinto capítulo, el contenido versa acerca del hipertexto, término acuñado por Ted Nelson. Las ventajas de ese hipertextos residen en la interconexión de ideas. De una forma menos estática y más interactiva, el texto digital incorpora métodos más visuales, esquemas y enlaces y referencias a otros sitios. De hecho, la misma edición kindle de Elogio del texto digital incorpora un enlace a youtube de un squetch cómico para ilustrar el rechazo al códice medieval, antes citado.

Tras hacer alusión al hipertexto remarca la aparición del Proyecto Gutenberg, a través del cual se podría acceder a la literatura mundial. También hace referencia al primer libro electrónico del mercado y el Rocket e-book  aunque estos dos fueron los primeros libros electrónicos, no tuvieron el éxito del que ahora gozan estos dispositivos. En el momento de su lanzamiento, Google Books obtuvo un éxito a escala mundial sobrepasando la de cualquier libro electrónico. También comenta las diferencias entre los diferentes modelos de Ebooks, cada vez más adaptados para una mejor calidad de lectura.

Lucía aclara que, en España, la utilización de los libros en papel, sobre todo en el ámbito educativo, sigue siendo mayor que la del libro digital, a pesar de todas sus ventajas. Progresivamente, las editoriales, también se lanzan a digitalizar su catálogo, aunque este es un proceso lento. Lo mismo pasa con las bibliotecas que funcionan en la red como la BNE o sitios como Google Books, que no tienen todo su catálogo digitalizado o solamente, partes de los libros que tienen en la red. Todo esto se da a la sombra de los millonarios beneficios de Apple en la venta de dispositivos electrónicos.

En el sexto capítulo, Lucía trata sobre las Bibliotecas digitales, instadas constantemente a digitalizar todo su catálogo, así como los de los museos y centros de estudios incrementando así el sector servicios, el educativo y el turismo. Se hace referencia también a Europeana,  que pretende hacerse con la digitalización del patrimonio bibliográfico europeo. Hace de esta manera un repaso por todas las bibliotecas más conocidas y los procesos por los cuales pasan. Al situarse en la BNE nos cuenta que solo tiene en catálogo digitalizado a autores ya fallecidos, debido a la incidencia de CEDRO. Esto provoca que los autores clásicos sea lo único que leamos en formato digital debido a que son gratuitos.

En el siguiente capítulo habla de la adaptación del formato de lectura tradicional al ámbito electrónico. Habla de las páginas, el diseño, la paginación y los formatos. También habla de los desplazamientos semánticos, ya mencionados en esta reseña al principio, para nombrar con nombres antiguos, objetos nuevos como las páginas web.

El último capítulo reivindica las posibilidades del mundo digital en el ámbito de la investigación y la educación. Aquí vuelve sobre la idea del hipertexto y analiza su impacto y aplicación en las universidades actuales. También hace referencia a las “plataformas de conocimiento”1 en oposición a las bibliotecas o cambiando el funcionamiento de estas. De esta manera, sería una suerte de “repositorio informativo” para los portales universitarios, como dice Maya Zalbidea en su reseña.

Casi concluyendo, haremos una breve introducción al autor. José Manuel Lucía Megías (1967) es catedrático de Filología Románica en la Universidad Complutense de Madrid, especialista en crítica textual románica, literatura caballeresca, informática humanística y en la iconografía del Quijote. En sus labores de investigación hallamos que es el director del Banco de imágenes del Quijote: 1605-1905.Su trabajo simultanea el universo medieval y las nuevas tecnologías frecuentes en sus hipertextos sobre cualquiera de sus investigaciones. Es pionero en la divulgación del texto digital en formato también digital (hay dos ediciones de Elogio del texto digital, una  física, en formato libro y otra interactiva en formato electrónico.

Ciertamente, este libro constituye un “quitamiedos” en lo referente al mundo digital y “ayuda a entender las implicaciones del impacto de Internet en el mundo del libro”2. Para todas aquellas personas que nacimos en un mundo analógico y aún recelamos de una herramienta tan útil como Internet. El hecho de no poder abarcar una realidad tan inmensa como el mundo cibernético hace que la aceptemos con reservas en ocasiones. Pero aceptar los cambios es parte de la evolución y Lucía Megías nos propone aceptar los cambios que se nos dan y utilizar sus principales ventajas. Puede que, al principio, como inmigrantes digitales, nos cueste aprender a manejar ciertas tecnologías o, tan solo, comprender su alcance. Pero, afortunadamente, una vez aprendido, ya no querremos mirar atrás e incluso, nos ayudarán a progresar en nuestro día a día.

 

 

1.Reseña de Zalbidea, Maya en la Revista Teknokultura, (2013), Vol. 10 Núm. 3: 769-779

http://forcolaediciones.com/nueva/wp-content/uploads/2014/01/Teknokultura_elogio_texto_digital.pdf

 

2.Gabriel Celaya en el prólogo de Elogio del texto digital, Lucía Megías,  Jose M, Fórcola, Madrid, 2012

 

 

La figura del librero

En la siguiente entrada vamos a analizar la figura del librero, oficio antiguo que ha sufrido algunas transformaciones a lo largo de los años. Atendiendo a una definición semántico-cognitiva, el librero prototípico es la persona que vende libros. Su trabajo se suele desempeñar en librerías tanto independientes como ligadas a grandes superficies. Aún así, en los últimos tiempos está aflorando la figura del “librero digital”, asociado a blogueros que mediante reseñas recomiendan diferentes opciones de lectura. No se trata de un librero en sí, ya que no vende directamente3 y, además, muchos de ellos están patrocinados por editoriales que les proporcionan los libros que someterán a reseñas. De esta manera, el carácter clásico e independiente del librero queda eliminado. Realmente, esta figura se compararía más bien a la de un crítico literario que hace su análisis en cualquier magacín.

Si atendemos al trabajo diario de un librero, observamos que su tarea es como la de cualquier regente en un establecimiento: una vez recibida la mercancía se coloca, se mantiene la librería en buen estado, se cambia el aspecto con frecuencia para que resulte atractivo, se atiende a los clientes, se cobra el producto y, al final del día, se hacen cuentas de las ganancias1. Realmente, hasta el siglo XIX, no había tal figura de librero. Jaime Moll resalta la figura del editor y la pone en relación con la del librero: “Estamos ante la figura del editor, como es llamado modernamente, aunque hasta avanzado el siglo XIX no existe esta realidad independiente y especializada de la actualidad. En esta época, el editor es habitualmente un librero, de mayor o menor importancia, que aborda la actividad editorial de una manera continuada o esporádica, como ampliación beneficiosa de su negocio de librería”2.  Según el autor, el librero hace también las veces de encuadernador  y está atento al mercado: “Algunos libreros amplían el negocio con la actividad editorial, a la que pueden dedicarse esporádicamente o de una manera continuada. No siempre son grandes libreros, aunque por lo general éstos dominan el mercado, al poder hacer mayores inversiones y tener unas posibilidades distribuidoras más amplias, ya que incluyen entre sus clientes a otros libreros-editores”2.

En la actualidad, los libreros tienen que tratar con editoriales y distribuidoras y llegar a acuerdos de venta con ellos. Maite Fernández, como librera cuenta su experiencia en este terreno.  Así como en las grandes superficies, las editoriales pagan porque sus libros queden expuestos en sus escaparates. En las librerías independientes, “se hacen depósito de x dinero y durante seis o nueve meses, las editoriales suministran continuamente su catálogo a las librerías”. Los libreros también han de  lidiar con los grandes nombres editoriales en cada campaña escolar.  En muchas ocasiones, “los suministros de las editoriales agotan los libros de texto y las librerías pequeñas deben pelear con sus distribuidores para cumplir con todos los encargos”. Esta situación se debe a que superficies mucho más poderosas económicamente en España hacen sus reservas con mucha antelación y hacen descuentos más suculentos para el bolsillo de sus clientes. Ante esta situación, los libreros han de pelear por teléfono con las casas distribuidoras con tal de reclamar sus pedidos, que puede que nunca lleguen. En relación con los libros de texto, los libreros se ven doblemente perjudicados, pues, en ocasiones, “ las distribuidoras negocian directamente con los colegios y les descuentan un porcentaje más alto que el que pueden ofrecer las librerías”. De esta manera, la demanda en las librerías es menor y se alarga, en muchas ocasiones hasta dos meses después de haber empezado el curso escolar. Esto ocurre cuando las librerías no son especializadas y deben someterse al tiránico mercado de las editoriales de libros de texto, despiadadas en sus forma de encarecer sus productos. Las librerías, en muchas ocasiones, deben pasar por el aro debido a los beneficios que reportan las réentrées.

Pero queremos hacer referencia al librero en especial como un asesor de literatura. Según cuentan  Maite Fernández y Ángeles Pérez, propietarias de Gavina Llibres , en Gandía, nos dicen que “un librero tiene que haber leído para tener el gusto de recomendar a otros lectores, pero, sobre todo, conocer el panorama lector actual”. Y es que la literatura es otro mercado. “Un librero puede ser un lector habitual de obras de calidad e interesarse por la literatura de determinados autores, pero también tendrá que recomendar a lectores no tan expertos”. Según las propietarias de Gavina, se ha de tratar de averiguar los gustos de cada lector y adecuarse a ellos. Para un librero es muy gratificante “hacer de puente entre el autor y su lector2 , también si se intercambian opiniones como si de dos lectores ávidos se tratara.

Para concluir, podemos hacer referencia a la desaparición de las librerías pequeñas y ,por consecuencia,  a la del oficio de librero. Esta situación se da paulatinamente, mientras las grandes superficies ganan terreno por ofrecer mejores ofertas a las editoriales. Así, muchas editoriales pequeñas quedan fuera de juego en el mundo editorial. Además, también repercute en la independencia de los libreros, que se ven sujetos a los dictados del mercado para mantener sus establecimientos.  La reivindicación del oficio de librero viene ligada a la preservación de las pequeñas librerías donde podemos encontrar ediciones exóticas y libros de editoriales pequeñas y selectas, que no por ser menores en alcance lo son en calidad. Son esas ediciones a las que las franquicias no prestan atención y si por ellas fuera, desaparecerían del mercado.

 

 

1.Alfonsell, Maria José, artículo “El oficio del librero”, publicado el 30/01/2013 en el blog Dosis de literatura:  http://dosisdeliteratura.wordpress.com/2013/01/30/el-oficio-del-librero/

2.Moll, Jaime, El impresor, el editor y el librero, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-impresor-el-editor-y-el-librero/html/0afbcbb8-b915-457d-904d-2b66361bf949_2.html

3. Llensa, Emma,  artículo ¿Dónde queda la figura del librero independiente en la era digital?, publicado el  04/01/13 en el blog Ubicuo Studio www.ubicuostudio.com/es/…/figura-librero-independiente-edicion-digita