RESEÑA ELOGIO DEL TEXTO DIGITAL DE JOSÉ MANUEL LUCÍA MEJÍAS

 

El eje vertebrador del libro de José Manuel Lucía Megías es el libro electrónico o más específicamente, el lector electrónico. Y aquí nos damos cuenta del desplazamiento conceptual que se ha dado en lo que al objeto se refiere. El libro electrónico representa tanto el continente como el contenido del cual disfrutamos todas sus ventajas hoy en día.

En la primera parte del libro, el autor hace todo un detallado recorrido por la historia de la manifestación escrita. Desde la historia de la escritura, deteniéndose en la evolución de los distintos alfabetos y modos de representación. Hace, también, un ejercicio de antropología al resaltar las utilidades de la lectoescritura desde sus primeras manifestaciones. Resalta que la escritura se dio primero en manifestaciones místicas y científicas y luego pasó a sus utilidades de negociación mercantil. Justo en el primer capítulo, Lucía hace referencia al estricto tratamiento del libro como producto vendible y objeto de los mercados, pues esa es la perspectiva editorial, asentada desde la invención y evolución de la imprenta.

Tras la escritura, pasamos a la historia del soporte de lectura, desde tablillas funerarias y arcillas, que han conseguido conservar cantares de gesta hasta el invento del papiro egipcio. Después de la lectura en rollos y continua, pasamos a la fraccionada en códices, donde es necesario pasar las páginas para continuar con la lectura. Este formato de lectura es la antecesora del libro y supuso una total revolución en la manera de entender los textos y procesar la información. Es en esta última incursión de la historia en la que se apoya Lucía Megías para reforzar su idea del cambio constante (y las formas de lectura y escritura no son una excepción).

En esta época nos hallamos ante la revolución del texto digital y no hemos de tenerle miedo, pues hemos estado cambiando de hábitos durante toda la historia y este es solo un tramo más. La particularidad de este cambio reside en el carácter global que adquiere. Así, este cambio se ha dado gracias a la era electrónica en la que vivimos y la tecnología e internet juegan un papel muy importante en ello. Hace referencia a que la imprenta, en este mundo digital, se utilizará de forma cada vez más aislada y esta es fuente de temor para la industria editorial. A esto, el autor rebate que las editoriales se repondrán de este cambio en la manera de consumir. Lucía refiere, para explicar el cambio de mentalidad a nuestra condición forzosa de inmigrantes digitales. Las personas nacidas antes del cambio de milenio somos inmigrantes digitales por haber nacido en  un mundo aún  analógico. Progresivamente, la revolución tecnológica ha entrado en nuestras vidas y ahora, al ver que nuestros formatos tradicionales se superan, nos vemos abrumados por esta revolución. Es por ello normal que el cambio de formato lector nos provoque, al principio, rechazo. Al fin y al cabo, a los consumidores de lectura habitual, en cualquiera de sus formatos, les fascina la infinitud de posibilidades de aplicación de esta nueva era electrónica, y no hablamos solo de libros. Hoy en día, las posibilidades digitales de muchos medios tales como blogs, diarios digitales, magacines y portales de difusión, bibliotecas, etc son muy socorridas. Su acceso va ligado al uso diario de Internet. Es por esto, que en los capítulos tercero y cuarto  relata la historia de la tecnología y del ciberespacio.

El capítulo tercero comienza situándonos al final de la guerra mundial, cuando el cambio de paradigma de los inventos apuesta por aquellos que resultan un apoyo a las tareas que requieran de la mente del hombre. Se trata de inventos destinados a incrementar el poder asociativo de la mente humana y al procesamiento y almacenado de datos. Si nos remitimos a las utilidades de la memoria, observaremos que la humana no es efímera, pero tampoco eterna. Toda aquella información que no se utilice con regularidad es eliminada de nuestro almacenamiento cerebral. Es por esto que se comenzaron a explorar las capacidades de ordenadores, etc. Haciendo referencia a Vanevar Bush, cita su Memex, un aparato que almacena y reproduce textos con gran capacidad. En esto inspirados seguramente, los inventores de Internet ingeniaron un sistema que interconectara todos los ordenadores y donde hubiese portales enteros con páginas llenas de contenido producido por el hombre.

En el quinto capítulo, el contenido versa acerca del hipertexto, término acuñado por Ted Nelson. Las ventajas de ese hipertextos residen en la interconexión de ideas. De una forma menos estática y más interactiva, el texto digital incorpora métodos más visuales, esquemas y enlaces y referencias a otros sitios. De hecho, la misma edición kindle de Elogio del texto digital incorpora un enlace a youtube de un squetch cómico para ilustrar el rechazo al códice medieval, antes citado.

Tras hacer alusión al hipertexto remarca la aparición del Proyecto Gutenberg, a través del cual se podría acceder a la literatura mundial. También hace referencia al primer libro electrónico del mercado y el Rocket e-book  aunque estos dos fueron los primeros libros electrónicos, no tuvieron el éxito del que ahora gozan estos dispositivos. En el momento de su lanzamiento, Google Books obtuvo un éxito a escala mundial sobrepasando la de cualquier libro electrónico. También comenta las diferencias entre los diferentes modelos de Ebooks, cada vez más adaptados para una mejor calidad de lectura.

Lucía aclara que, en España, la utilización de los libros en papel, sobre todo en el ámbito educativo, sigue siendo mayor que la del libro digital, a pesar de todas sus ventajas. Progresivamente, las editoriales, también se lanzan a digitalizar su catálogo, aunque este es un proceso lento. Lo mismo pasa con las bibliotecas que funcionan en la red como la BNE o sitios como Google Books, que no tienen todo su catálogo digitalizado o solamente, partes de los libros que tienen en la red. Todo esto se da a la sombra de los millonarios beneficios de Apple en la venta de dispositivos electrónicos.

En el sexto capítulo, Lucía trata sobre las Bibliotecas digitales, instadas constantemente a digitalizar todo su catálogo, así como los de los museos y centros de estudios incrementando así el sector servicios, el educativo y el turismo. Se hace referencia también a Europeana,  que pretende hacerse con la digitalización del patrimonio bibliográfico europeo. Hace de esta manera un repaso por todas las bibliotecas más conocidas y los procesos por los cuales pasan. Al situarse en la BNE nos cuenta que solo tiene en catálogo digitalizado a autores ya fallecidos, debido a la incidencia de CEDRO. Esto provoca que los autores clásicos sea lo único que leamos en formato digital debido a que son gratuitos.

En el siguiente capítulo habla de la adaptación del formato de lectura tradicional al ámbito electrónico. Habla de las páginas, el diseño, la paginación y los formatos. También habla de los desplazamientos semánticos, ya mencionados en esta reseña al principio, para nombrar con nombres antiguos, objetos nuevos como las páginas web.

El último capítulo reivindica las posibilidades del mundo digital en el ámbito de la investigación y la educación. Aquí vuelve sobre la idea del hipertexto y analiza su impacto y aplicación en las universidades actuales. También hace referencia a las “plataformas de conocimiento”1 en oposición a las bibliotecas o cambiando el funcionamiento de estas. De esta manera, sería una suerte de “repositorio informativo” para los portales universitarios, como dice Maya Zalbidea en su reseña.

Casi concluyendo, haremos una breve introducción al autor. José Manuel Lucía Megías (1967) es catedrático de Filología Románica en la Universidad Complutense de Madrid, especialista en crítica textual románica, literatura caballeresca, informática humanística y en la iconografía del Quijote. En sus labores de investigación hallamos que es el director del Banco de imágenes del Quijote: 1605-1905.Su trabajo simultanea el universo medieval y las nuevas tecnologías frecuentes en sus hipertextos sobre cualquiera de sus investigaciones. Es pionero en la divulgación del texto digital en formato también digital (hay dos ediciones de Elogio del texto digital, una  física, en formato libro y otra interactiva en formato electrónico.

Ciertamente, este libro constituye un “quitamiedos” en lo referente al mundo digital y “ayuda a entender las implicaciones del impacto de Internet en el mundo del libro”2. Para todas aquellas personas que nacimos en un mundo analógico y aún recelamos de una herramienta tan útil como Internet. El hecho de no poder abarcar una realidad tan inmensa como el mundo cibernético hace que la aceptemos con reservas en ocasiones. Pero aceptar los cambios es parte de la evolución y Lucía Megías nos propone aceptar los cambios que se nos dan y utilizar sus principales ventajas. Puede que, al principio, como inmigrantes digitales, nos cueste aprender a manejar ciertas tecnologías o, tan solo, comprender su alcance. Pero, afortunadamente, una vez aprendido, ya no querremos mirar atrás e incluso, nos ayudarán a progresar en nuestro día a día.

 

 

1.Reseña de Zalbidea, Maya en la Revista Teknokultura, (2013), Vol. 10 Núm. 3: 769-779

http://forcolaediciones.com/nueva/wp-content/uploads/2014/01/Teknokultura_elogio_texto_digital.pdf

 

2.Gabriel Celaya en el prólogo de Elogio del texto digital, Lucía Megías,  Jose M, Fórcola, Madrid, 2012

 

 

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